Interioridades de los GP (parte I)

He decidido abrir una serie de artículos dedicados a aquellos aspectos de los grandes premios que normalmente quedan ocultos al gran público. No me refiero a lo que ocurre en los motorhomes con los pilotos, los propietarios, y, tal vez, algunas pit babes, (perdónenme la broma fácil, pero no he podido resistirla), sino más bien a aspectos relacionados con la organización y la seguridad en los grandes premios.
El capítulo de hoy está dedicado a los sistemas y técnicas de eliminación de aceite, derivados de hidrocarburos y otros tipos de líquidos que pueden desprenderse de los vehículos de competición durante un meeting automovilístico y que ponen en peligro a los demás participantes al alterar radicalmente las condiciones de adherencia de la pista, además de ser, en algunos casos, altamente inflamables.
En el reciente Gran Premio de Europa de F1 celebrado en el Street Circuit de Valencia pudimos ver como un mal funcionamiento en el motor del Red Bull de Sebastian Vettel dejó un abundante reguero de aceite en la pista, requiriéndose la paralización de los entrenamientos para volver a dejar el circuito en condiciones.
Normalmente los vehículos tipo “fórmula” no suelen tener este tipo de pérdidas de líquido, al menos no en tal cantidad, siendo un fenómeno mucho más habitual en las competiciones de coches tipo turismo, aunque, como pudimos ver en Valencia siempre hay excepciones.
Cuando se produce un reguero de líquido, la primera medida que han de tomar los comisarios es la de señalizar con la bandera de “pista deslizante” a los demás vehículos lo que ha ocurrido. Hay que señalar que estas situaciones no son siempre fáciles de detectar, ya que los vehículos que pierden líquidos no siempre lo hacen después de una gran explosión del motor. El delatador brillo, al reflejarse el sol, de un reguero de aceite, es uno de los principales indicativos de este tipo de incidente, (ni decir cabe que en las carreras nocturnas de resistencia uno no puede contar con tal ayuda), en otras ocasiones es el olor quien indica que hay algo en la pista que no debería estar allí, pero, por desgracia, en muchas ocasiones el principal indicador de la presencia de líquidos en pista es la súbita e inexplicable caída/salida de pista de un vehículo, dando a entender que las condiciones de adherencia de la misma se han alterado radicalmente de forma súbita.
Una vez detectada y señalizada la presencia de líquidos en la pista, es conveniente valorar su peligrosidad en función de su extensión y de su ubicación, (no es lo mismo un breve reguero de aceite en plena recta y fuera de trazada que en pleno punto de frenada a la entrada de una curva). Si se llega a la conclusión de que implica un peligro claro para los participantes en la prueba, se suele proceder a la neutralización de la misma, mediante la salida del coche de seguridad, o directamente a su paralización total.
La forma de limpiar una mancha de líquido en la pista suele ser mediante el uso de un material absorbente de fácil distribución. El más común en los circuitos es el conocido como polvo de sepiolita (Mg4Si6O15(OH)2•6H20, por si algun químico nos lee); un polvo de color más o menos blancuzco que tiene una gran capacidad de absorción de hidrocarburos y que, por ello, también se usa en la recogida de escapes de petróleo en alta mar. El polvo de sepiolita tiene una textura en cierto modo parecida a la del polvo de extintor, es muy fino y es irritante en contacto con los ojos y mucosas, así como heridas abiertas, (moderadamente irritante, tampoco pensemos que actúa como el ácido sulfúrico), con lo cual para su distribución en la pista se recomienda el uso de guantes de protección y otras precauciones evidentes, como no lanzarlo contra el viento, por ejemplo.
Su uso debe ser moderado, ya que, aunque no es un material tan resbaladizo como el aceite, no deja de ser un polvo que también altera significativamente las condiciones de adherencia de la pista, de hecho la sepiolita sirve tanto para absorber los líquidos que se hayan podido derramar, como para señalizar claramente a los pilotos por donde discurre la mancha o reguero de líquido.
Tal y como pudimos ver en Valencia la sepiolita es a la vez muy persistente en el asfalto, (el domingo aún se podía apreciar a simple vista su rastro), y volátil con el viento o el paso de los monoplazas, así que en ocasiones, cuando el líquido derramado es fácilmente evaporable, (agua o gasolina), y las condiciones y el tiempo disponible lo aconsejan, es más conveniente esperar a que la naturaleza siga su curso y el líquido simplemente pase a un estado gaseoso antes que lanzar grandes cantidades de un material que, igualmente alterará las condiciones de adherencia, y que puede llegar a persistir muchas horas en la zona.
En otras ocasiones, cuando la gravedad de la mancha o reguero obligan a usar material absorbente, lo que se suele hacer es retirar, mediante el uso de palas y cepillos, el material a los pocos minutos de haberlo echado, de manera que, una vez absorbido el elemento líquido distorsionador de la adherencia de la pista, se retira también el material absorbente y esta queda en unas condiciones mucho mejores. El principal problema de este método es que distribuir la sepiolita por la pista es relativamente fácil y rápido, pero retirarla rápidamente, una vez ha cumplido su función, requiere una gran cantidad de personal y esfuerzo.

Una alternativa a la sepiolita que cada vez está más de moda en los circuitos es el clásico serrín. Este material no tiene tanta capacidad de absorción como la sepiolita y, además, tiene el inconveniente de no prevenir el incendio del reguero de líquido si este es inflamable, sin embargo ofrece otras ventajas, como ser menos irritante para sus usuarios, no ser tan persistente en la zona donde ha sido lanzado, (un poco de viento basta para dispersarlo), y poder ser retirado mucho más rápidamente de la pista una vez ha absorbido el líquido, (además de ser, presumiblemente, más barato).
En todo caso la explosión de un motor en plena competición, que suele ser recibida con un cierta “alegría” por parte del público debido a su innegable espectacularidad, suele indicar a los comisarios de pista que les espera una ardua labor de limpieza y acondicionamiento de la pista normalmente bajo la expectante, (e impaciente), mirada del público y los directores de la competición, (especialmente si esta es importante y hay que cumplir unos horarios televisivos).






4 Comentarios:
Gran apunte, Reibax. La verdad es que oyéndote hablar de esas cuestiones, uno se confiesa un poco más ignorante de lo que era hace 5 minutos.
Saludos
hacian falta estos escritores que hablaran de los detalles de las carreras e igual que martin me siento mas ignorante que hace 5 minutos....
gran trabajo reibax
Muy bueno el articulo. Y la verdad encantado de que vaya a haber más de este estilo. Gracias por enseñarnos este tipo de cosas. Muy interesante, felicidades!
Me alegro que os haya gustado, me inspiré con el incidente de Vettel en Valencia, pero no sabía si realmente sería interesante o era algo demasiado limitado al mundo de los trabajadores de los circuitos. A medida que se me ocurran otros temas que tratar los ire posteando.
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